Verde y Amarillo: control por descanso y remontadas desde el Life
Impedir ataques rivales y usar los Trigger para dar vuelta la partida.
Verde y amarillo comparten un aire defensivo, pero con recursos muy distintos. Verde controla obligando al rival a no atacar; amarillo controla resistiendo y golpeando de vuelta cuando está contra las cuerdas.
El verde se especializa en descansar (rest) a los personajes rivales: un personaje descansado no puede atacar ese turno, así que verde apaga las amenazas enemigas mientras despliega su propio tablero ancho. Suele tener personajes de coste medio y busca ventaja de campo sostenida en el tiempo.
El amarillo es el color del Life y los Trigger. Muchas de sus cartas tienen efectos que se activan cuando estás con poca vida o al recibir daño, e incluso líderes que se vuelven más peligrosos cuanto más bajo está su Life. Es un color de remontadas: parece que pierde y de pronto revierte la partida.
El verde también destaca por su capacidad de generar tablero ancho a bajo coste, lo que le permite atacar desde varios ángulos y aprovechar efectos de 'grupo'. La combinación de descansar al rival y presionar con muchos personajes obliga al oponente a decidir siempre entre defender y desarrollar, y esa presión constante de decisiones es su verdadera arma.
El amarillo juega con fuego a propósito: cartas y líderes que exigen estar en Life 1 o 2 para desatar sus mejores efectos. Bien pilotado, el amarillo 'controla su propia vida', bajándola a voluntad para activar remates que el rival no puede prever. Requiere nervios de acero y contar bien el daño que puedes recibir sin morir.
Al pilotar verde, prioriza descansar a los atacantes clave del rival en el momento justo, no por costumbre; un buen 'rest' anula un ataque que te habría costado varias cartas de Counter. Con amarillo, aprende a no entrar en pánico al bajar de Life: muchas veces ese es exactamente el terreno donde tu mazo quiere estar.
Errores frecuentes: en verde, descansar personajes irrelevantes y dejar activo al que sí iba a hacer daño de verdad; en amarillo, defender de más y subir tu Life por miedo, saliéndote del rango en el que tus cartas quieren estar. Ambos colores exigen leer bien qué amenaza importa cada turno.
El punto débil de ambos suele ser el ritmo: si el rival desarrolla más rápido de lo que verde puede descansar, o si presiona el Life de amarillo con Banish para negar sus Triggers, estos colores sufren. Construye pensando en esas debilidades, reservando remoción para las amenazas que no puedes simplemente descansar.